Bienestar y salud de los más pequeños. Evita visitas al pediatra

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Última actualización: 22 de junio de 2023
Laura Remolina
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Cuando la salud de nuestros peques está en juego todo lo demás pasa a un segundo plano. Aspectos como los cuidados de su piel, su sueño, higiene y visitas al pediatra son importantes para su bienestar.

Con la salud no se juega, y con la suya menos

La salud de los más pequeños es sin duda un tema que nos trae de cabeza. Para ellos queremos lo mejor, y como no podemos evitar para siempre que enfermen o se caigan, necesitamos estar informados.

Es importante aprender qué es normal y qué no. Cuándo hay que consultar con el pediatra y cuándo son procesos normales.

Esto nos acompañará en las distintas etapas del desarrollo del bebé: distinguir un dolor por gases de otro más grave, saber actuar ante el exceso de mocos, aliviar los dolores de la salida de los dientes, qué hacer ante un atragantamiento... Vale la pena aprenderlo todo.

Tu familia y amigos te querrán regalar productos para el bebé, lo cual resulta de mucha ayuda, sobretodo si se trata de tu primer hijo.

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Gases y cólicos

Uno de las primeras dudas que pueden entrarnos al ser padres son las relacionadas a los gases del bebé. Después de las tomas, siempre hay que mantener al bebé erguido durante unos minutos, para que expulse los gases.

En ocasiones, los bebés padecen los temidos cólicos de gases, siendo fácilmente distinguibles: el bebé se pone muy rojo, llora de dolor, encoge las piernas y aprieta los puños.

Aunque sea fácil decirlo, hay que mantener la calma: colocar al bebé boca abajo e ir masajeando su tripita para intentar que expulse los gases.

Se puede probar a ir cambiándole de postura a ver en cuál está más cómodo. A los 3-4 meses acabará remitiendo, pero hasta entonces paciencia y tranquilidad.


Mocos y fiebre todo el año

El sistema inmune de los recién nacidos está en desarrollo y para fortalecerse no hay más remedio que ir exponiéndose a enfermedades.

De nada sirve tener al bebé en una burbuja, antes o después tendrá que relacionarse y cogerá catarros con mocos que tardarán literalmente meses en quitarse.

La mejor manera de enfrentarse a los mocos es mediante lavados nasales con sueros salinos, evitando siempre los aspiradores nasales. La hidratación hará que sean más fáciles de expulsar y respirará y descansará mejor.

Con respecto a la fiebre, esta sólo hay que tratarla cuando el bebé presente malestar. Por ello, si el termómetro marca 38ºC pero el peque se encuentra bien, no la tratamos. Es un proceso fisiológico necesario para combatir las infecciones.

Nuestra opinión experta

Los aspiradores nasales no están recomendados. Generan una presión inversa muy fuerte, que al extraer la mucosidad de la cavidad nasal podría llegar a dañar el tímpano. Opta mejor siempre por los lavados nasales.

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Laura RemolinaRedactora experta en salud infantil

Cacas, para gustos los colores

Es un tema que nos preocupa y si nos informamos evitaremos visitas innecesarias al pediatra.

Las cacas del bebé van variando en su color, textura y cantidad. Las primeras deposiciones son el meconio: caca negra y pegajosa.

A partir de ahí, van evolucionando: en lactancia materna exclusiva suelen ser amarillentas, en lactancia artificial verdosas y cuando empieza la alimentación complementaria son marrones y empiezan a oler de manera más parecida a la de los adultos.

La cantidad de caca que hace nuestro peque también es un tema que suscita muchas preguntas. Pero más que fijarnos en la cantidad tenemos que ver la consistencia:

Si el bebé está días sin hacer caca pero cuando la hace no le molesta y es blanda: no está estreñido. Si hace con cierta frecuencia pero es de consistencia dura y le causa dolor: está estreñido.

Es importante que los peques tomen fibra a diario para prevenir ese estreñimiento: cereales integrales, verduras, piezas de frutas enteras (evitar zumos, no tienen tanta fibra y sí demasiados azúcares), mucha mucha mucha agua y mantenerse activos físicamente.


Dientes: salida y cuidados

La salida de los dientes es muy dolorosa para algunos bebés, mientras que otros pasan esa etapa sin darse mucha cuenta.

El uso de mordedores (a ser posible fresquitos) les alivia mucho, les entretiene y son buenos también para que vayan desarrollando la coordinación mano-boca.

Durante esta etapa, los bebés tienen aún más saliva de lo normal (que ya es decir) y están más irritables, por lo que los abrazos, los mimos y la paciencia les harán un poquito más fácil el proceso.

Desde que sale el primer diente conviene visitar al odontopediatra, el cual os dará las pautas y cuidados diarios, importante tanto por salud como por generar el hábito de higiene en tu peque.


Vigila su piel

La piel de los bebés es muy delicada y puede lastimarse con facilidad. Aunque sean muy cómodas, las toallitas húmedas pueden causar rojeces en las ingles y pliegues del bebé, que se pueden tratar con pastas al agua con óxido de zinc.

Para que no aparezcan, asegúrate de limpiar bien todos los repliegues y después secarlos para que no quede húmeda la piel.

Dependiendo de la tendencia del bebé a irritarse, se puede echar crema a modo preventivo con cada cambio de pañal, o únicamente cuando veamos enrojecida la zona.

En bebés muy delicados se recomienda lavar con agua, descartando las toallitas húmedas.

En algunos bebés por ejemplo, durante los primeros 3 meses de vida aparece escamación en la cabeza, conocido como dermatitis seborreica o costra láctea.

Pero sin duda, según la Asociación Española de Pediatría (1) el factor más importante del que hay que proteger la piel de nuestro peque es el sol. De hecho, no se recomienda su exposición directa al sol hasta los 3 años de edad.

Siempre hay que evitar las horas centrales del día y por encima de todo: evitar que los niños se quemen.

La piel tiene memoria, y los niños con quemaduras en su infancia tienen muchas más posibilidades de desarrollar melanómas o cáncer de piel. Es un tema muy serio.

Para proteger su piel de la radiación del sol, además de evitar las horas centrales del día y la exposición solar durante mucho tiempo, puedes emplear distintos métodos según su edad:

  • Los menores de 6 meses no deben usar crema. Evita la exposición directa al sol a cualquier hora, utilizando gorritas y mangas largas de ropa fresca para proteger su piel. Aún es muy delicada para las cremas protectoras.
  • De 6 meses a 3 años. Que el bebé no esté al sol en las horas centrales del día. Puedes usar cremas de sol con filtros físicos minerales. Tendrás que volver a echar con frecuencia y siempre después de cada baño ya que se va con facilidad.
  • A partir de 3 años. Evita la exposición solar en las horas centrales. Ya pueden usar cremas de sol con filtros químicos, preferiblemente de protección +50. Vuelve a echarles crema cada 2-3 horas, haciendo hincapié después de los baños.

Su sueño, tu descanso

El sueño es un factor clave en la salud de nuestros peques. Es vital para que asienten los conocimientos aprendidos durante el día, siendo el descanso necesario para su organismo. Las necesidades de sueño cambian con la edad:

  • Los bebés recién nacidos deben dormir de 14 a 17 horas al día.
  • De 4 a 7 meses, unas 12-16 horas cada día.
  • Hasta los 2 años, de 11 a 14 horas diarias.
  • Entre los 3 y 5 años, de 10 a 13 horas al día.
  • Hasta los 12 años, de 9 a 12 horas diarias.

Un peque descansado es un peque feliz. Para controlar su sueño es importante mantener rutinas de horarios y de hábitos.

Si todos los días después del baño cena, se lava los dientes, leéis un cuento y se duerme, será más fácil que coja el sueño que si cada día es diferente.

Vigila las ventanas de sueño. Estas son las horas que tu bebé pasa despierto entre siesta y siesta, siendo más largas con la edad.

Por ejemplo, los bebés de 6 meses tienen ventanas de sueño de unas 2 horas: a las 2 horas de despertarse tendrán sueño y será fácil que vuelvan a dormir.

Si el bebé se aleja mucho de su ventana de sueño, estará irritable y sobrecansado, siendo mucho más difícil que se duerma. Además, cuando finalmente consiga dormirse, descansará peor y menos tiempo por estar tan agotado.

También hay que tener en cuenta que sobre los 4 meses, los 9 y los 12 los bebés pasan por las regresiones de sueño, etapas en las que su descanso se dificulta, despertándose en plena noche y costándoles mucho dormir.


Higiene: limpito y contento

Es importante crear desde el principio rutinas de higiene con los más peques.

A los bebés no es necesario bañarles a diario, se puede hacer días alternos, pero en cuanto empiezan a gatear y mancharse más conviene hacerlo cada día.

La higiene está íntimamente relacionada con su descanso y su salud. Un baño relajante al final del día es una rutina ideal para poner su cuerpo en "modo OFF" y asegurar que descansen.

Cada peque es un mundo. Hay niños a los que el baño les excita, siendo en estos casos mas recomendable bañarles por las mañanas.

Para su higiene conviene utilizar jabones y geles específicos para su edad. Evita productos con perfumes intensos que podrían afectar a su percepción de olores: si su propio cuerpo huele mucho a colonia le costará más reconocer el olor de mamá y papá.


Revisiones del pediatra y vacunas

Cada comunidad autónoma presenta ciertas variaciones en las visitas al pediatra. Algunas hacen revisiones mensuales hasta el año de vida, mientras que otras sólo cuando tocan vacunas o en momentos particulares.

Por ejemplo: recien nacidos, bebés de 1, 2, 4, 6, 9 y 12 meses y en niños cada 2 años generalmente: 2, 4, 6, 8, 12 y 14 años.

Del mismo modo, en algunas comunidades la sanidad pública cubre casi todas las vacunas de los bebés (polio, difteria, tosferina, hepatitis, sarampión, rubeola...), mientras que en otras tendremos que pagarlas aparte si queremos que se las administren a los nenes (meningitis, rotavirus...).

Nuestra opinión experta

Las vacunas son muy importantes en cualquier edad. Las que no están cubiertas por la seguridad social puede suponer un esfuerzo económico para la familias por sus precios en algunas ocasiones, pero te recomendamos ponerlas todas siempre que puedas. La salud de los bebés es un tema muy delicado, consúltalo con tu pediatra.

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Laura RemolinaRedactora experta en salud infantil

Prevención de accidentes y primeros auxilios

Conocer pautas de prevención de accidentes domésticos nos puede ahorrar unos cuantos chichones. Segun la asociación de consumidores FACUA (2) , más del 90% de los accidentes de los peques en casa pueden evitarse. Protege esquinas, cierra los accesos a las escaleras, cubre los laterales de las camas... todo suma.

Evita atragantamientos: todo lo que cabe por el tubo de cartón del papel higiénico puede provocar un ahogo.

No dejes cosas peligrosas al alcance de los peques y cuidado también con ciertos alimentos: los frutos secos siempre en polvo para los más pequeños, evita la manzana cruda hasta los 4-5 años, las uvas siempre cortadas en 4...

Como muchos accidentes son inevitables, es importante que conozcamos primeros auxilios básicos: RCP (Reanimación Cardiopulmonar) y maniobras ante atragantamientos.

La información no ocupa lugar y tener o no estos conocimientos pueden ser clave para salvar vidas.

Fuentes del artículo
  1. AEPED. EnFamilia recuerda la importancia de proteger a niños y adolescentes del sol. Consultado en https://www.aeped.es/noticias/enfamilia-recuerda-importancia-proteger-ninos-y-adolescentes-sol
  2. FACUA. FACUA-Consumidores en Acción. Consultado en https://www.facua.org/es/guia.php?Id=88&capitulo=671

Personas que han participado en este post:

Laura Remolina
Roams
Actualizado por Laura Remolina

Laura es graduada en biotecnología y doctora en fisiología animal por la Universidad de Salamanca. Ha dedicado más de 5 años a la investigación y cuenta con publicaciones en revistas americanas del sector. En Roams, Laura es Directora de Innovación y se encarga del área de Peques, aportando además de sus conocimientos en ciencia, los obtenidos del día a día de su propia maternidad.